El pacto entre la élite guerrillera y la extrema derecha

Desde la llegada de Nayib Bukele al Ejecutivo, ambos partidos han colaborado en la Asamblea Legislativa tratando de bloquear las propuestas del Gobierno de Bukele.

Durante la décadas de los 70 y especialmente de los 80 del siglo pasado, El Salvador vivió uno de sus capítulos más obscuros en la historia reciente. La confrontación ideológica de las superpotencias mundiales se había esparcido a lo largo y ancho del planeta y nuestro país no fue la excepción.

La represión del gobierno y un férreo sistema político y económico dictatorial ahogaba a la sociedad salvadoreña, en 1972 se alcanza el punto de no retorno. Ese año se funda el Grupo Revolucionario del Pueblo e inician las luchas contra el régimen opresor. Para 1975, los incipientes grupos guerrilleros inician secuestros de empresarios; esto con el objetivo de obtener fondos para continuar con la lucha armada.

En 1979 se inician las negociaciones entre los distintos grupos guerrilleros con el objetivo de conformar un frente común. En octubre del siguiente año, el FMLN se vuelve una realidad; 7 meses después del asesinato de Monseñor Romero (cuyo autor intelectual es el Mayor Roberto D’aubuisson).

En 1981 se perpetra la Masacre del Mozote, donde son asesinadas aproximadamente 10,000 personas. Es mismo año el Mayor D’aubuinsson funda el partido ARENA. Tres años después en 1984 se da inicio a las negociaciones entre el Gobierno de El Salvador y el FMLN, sin lograr resultados.

En 1989, cuando ARENA llega al poder, ese mismo año Alfredo Cristiani ordena el asesinato de los Padres Jesuitas en la UCA. ARENA y el FMLN inicial un proceso de negociación que culmina en 1991. Finalmente se firman los Acuerdos de paz en 1992, decretándose una Ley de Amnistía que protegía tanto al FMLN como a los militares y a los escuadrones de la muerte y paramilitares (ampliamente ligados al partido ARENA y sus dirigente).

La Guerra dejó un saldo de aproximadamente 80,000 muertos y se estima que el 80% eran civiles, víctimas de la violencia desatada por los dos bandos enfrentados. Quienes luego de años de lucha firman una paz beneficiosa a sus intereses. Abriéndose el capítulo más sangriento en la historia del país, la guerra social de las pandillas y el abandono de las responsabilidades del Estado por parte del nuevo bipartidismo impuesto por el FMLN y ARENA.

El acuerdo alcanzado por ambos institutos políticos, permitió a sus miembros disfrutar de estilos de vida suntuosos, fuera del escrutinio público, controlando a los organismos fiscalizadores e incluso estableciendo contactos y acuerdos con los grupos criminales. Durante tres décadas mantuvieron una aparente enemistad; pero el viraje político resultante de las elecciones de 2019, les ha empujado a dejar de lado su actuación ante la gente.

Desde la llegada de Nayib Bukele al Ejecutivo, ambos partidos han colaborado en la Asamblea Legislativa tratando de bloquear las propuestas del Gobierno de Bukele. La estrategia es clara, bloquear fondos o aumentar los gastos del ejecutivo a través de decretos legislativos para ahogar al nuevo gobierno y hacerle ver ineficaz e ineficiente, despilfarrador y mentiroso. Con el objetivo que el votante salvadoreño, se decepcione del Presidente y vuelva a confiar en ambos institutos políticos, regresando al juego bipartidario que ha llevado al país a la bancarrota durante los últimos 30 años.